Decir que se lo que hago, sería mentir...
Siempre tuve un vínculo invisible con Canadá. Desde que el tío H. vino con su camioneta roja y la mini banderita reluciente pegada junto a la puerta del conductor, nació en mi una curiosidad imparable por conocer más sobre el norte lejano. Llegué a casa, agarré mi nuevo libro de la "Biblioteca Universal" y empecé a buscar. Datos vagos, números que no explicaban nada, nombres, fechas... Nada. Pero abajo de todo, todo.
La foto es muy conocida. Pongan en su buscador amigo "Banff National Park" y la van a encontrar. Y me enamoré.
Decidí en ese mismo momento que ese era mi lugar en el mundo. Decidí que allí tendría mi casa, mi trabajo, mis hijos, mi vida. Sin embargo, acá estoy 20 años después y en el mismo lugar. Mucha agua pasó debajo del puente. Ya tengo mi casa, mi familia, una hija, una carrera que ya no me gusta y experiencia en múltiples trabajos (Menos en el indicado).
El hermano del tío H., el tío I., vino a cenar a casa. Él también venía de visita del norte lejano. Contó cosas inimaginables para una argentina como yo; contó que los políticos corruptos son castigados, contó que no te roban en la puerta de tu casa, contó que algo de plata sobra a fin de mes...
Los ojos de mi marido y los míos no se encontraron esa noche, pero ambos sabíamos lo que el otro pensaba. Así, sin hablar, sin mirarnos, nos sentimos.
Costó muy poco decidirse. Mucho por investigar, mucho por ver, mucho por aprender... Sería posible?
Todavía no lo sabemos, pero acá estamos. El viaje hacia Canadá es largo, trabajoso e incierto, pero se que valdrá la pena.
Hoy comienzo con este diario, el diario de mi camino a Canadá.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario