La decisión había sido tomada. Pero... Y ahora cómo seguimos? Por suerte... O mejor dicho, gracias a Dios, encontramos muy rápido a un argentino vivo que vió la veta cuando se fue a Canadá. Creo que el pensó: "Si a mi me costó, puede que a los demás también. Acá hay trabajo."
Y así dimos con Ziegler. Te cae bien desde el principio. Va a los bifes. Preguntá claro y te contesto claro. Preguntas una boludez y te deliro. Y tiene razón.
Tuvimos nuestra primera entrevista un miércoles a la noche. Había que dormir a nuestra hija temprano y rogar que no se despierte. Por uno de esos actos divinos, así fue.
Al principio fueron puras pálidas. No alcanzaba el idioma, ni la experiencia, ni los títulos... Surgieron opciones una más cara que otra... Ya nos estábamos despidiendo de nuestro sueño, cuando apareció la pequeña luz al final del túnel.
Entre los 3 armamos un pequeño plan. Mejorar el idioma (mucho), adquirir experiencia laboral calificada, juntar plata y más plata... Si lo hacemos en un año o un año y medio, podemos llegar a arañar un programa migratorio...
Sólo arañarlo... Es triste...
Triste porque en mi país, Argentina, la educación es pública y gratuita. Triste porque tuve años y años para perfeccionarme en lo que sea. Triste porque pude dar más y no salí de mi zona de confort.
Soy joven, tengo algo de tiempo. Pero también tengo una hija, responsabilidades y las leyes migratorias un tanto en contra. Consejo: si tienen que decidir entre estudiar o salir, estudiar o irse de vacaciones, estudiar o dormir, estudiar o lo que sea, no lo duden. Estudien. Estudien todo lo que puedan. Adquieran experiencia, títulos, certificaciones... Todo lo que puedan.
"Nunca es tarde" es una frase bonita, pero no siempre es cierto.
La clave en esta historia parece ser reinventarse. Así que en eso estoy.
Diario de mi camino en busca de una vida mejor. Y seguro, algunas cosas más...
martes, 28 de febrero de 2017
Desplegando el mapa
domingo, 26 de febrero de 2017
El Génesis
Decir que se lo que hago, sería mentir...
Siempre tuve un vínculo invisible con Canadá. Desde que el tío H. vino con su camioneta roja y la mini banderita reluciente pegada junto a la puerta del conductor, nació en mi una curiosidad imparable por conocer más sobre el norte lejano. Llegué a casa, agarré mi nuevo libro de la "Biblioteca Universal" y empecé a buscar. Datos vagos, números que no explicaban nada, nombres, fechas... Nada. Pero abajo de todo, todo.
La foto es muy conocida. Pongan en su buscador amigo "Banff National Park" y la van a encontrar. Y me enamoré.
Decidí en ese mismo momento que ese era mi lugar en el mundo. Decidí que allí tendría mi casa, mi trabajo, mis hijos, mi vida. Sin embargo, acá estoy 20 años después y en el mismo lugar. Mucha agua pasó debajo del puente. Ya tengo mi casa, mi familia, una hija, una carrera que ya no me gusta y experiencia en múltiples trabajos (Menos en el indicado).
El hermano del tío H., el tío I., vino a cenar a casa. Él también venía de visita del norte lejano. Contó cosas inimaginables para una argentina como yo; contó que los políticos corruptos son castigados, contó que no te roban en la puerta de tu casa, contó que algo de plata sobra a fin de mes...
Los ojos de mi marido y los míos no se encontraron esa noche, pero ambos sabíamos lo que el otro pensaba. Así, sin hablar, sin mirarnos, nos sentimos.
Costó muy poco decidirse. Mucho por investigar, mucho por ver, mucho por aprender... Sería posible?
Todavía no lo sabemos, pero acá estamos. El viaje hacia Canadá es largo, trabajoso e incierto, pero se que valdrá la pena.
Hoy comienzo con este diario, el diario de mi camino a Canadá.
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